La solidaridad es insuficiente y el dolor es creciente

La solidaridad es insuficiente y el dolor es creciente

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“Y desgraciadamente, /  el dolor crece en el mundo a cada rato, / crece a treinta minutos por segundo, paso a paso, / y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces / y la condición del martirio, carnívora, voraz,” – César Vallejo: Los Nueve monstruos.

Escribe: Oscar Alarcón Delgado

El hombre está llamado a dominar la naturaleza, pero está demostrado que el hombre está dañando su hábitat. La madre tierra es víctima de un extraordinario calentamiento global por los gases de efecto invernadero que viene provocado por la emisión de dióxido de carbono, la deforestación, el consumo de combustibles fósiles y el uso de fertilizantes en la agricultura y en consecuencia, la respuesta es el resentimiento de la naturaleza que se manifiesta en su furia ciega y brutal como la que nos castiga con lluvias, inundaciones, pérdidas de campos de cultivos, de ganadería, de viviendas, de caminos, de vidas humanas y un saldo de personas desaparecidas.

Pero el concepto hombre es general, está referida a la especie; pero entre los seres humanos hay responsabilidades distintas, unos dañan en su afán de lucro como la actividad industrial multinacional o transnacional mientras otros defienden, alertan los peligros y hasta mueren, por denunciar.

Pero la furia de la naturaleza puede ser encausada. Sucede que la sociedad mundial y sus gobernantes tienen que planificar el urbanismo a tono con el crecimiento poblacional, generando a la vez conciencia ecológica y cuidado del medio ambiente. Se compara los resultados con la experiencia del Ecuador que, sufriendo los mismos aluviones, nuestros vecinos no tienen las trágicas consecuencias que vivimos los peruanos. “No es cuestión de suerte, es planificación, es trabajo de prevención”, dijo el Presidente Correa.

Pero en esta patria amada, nuestros gobernantes, no invierten en prevención y planificación; se alienta a los asentamientos en cauces de ríos y quebradas solo por proselitismo político, no se mejoran los drenajes, ni puentes ni caminos, después de todo lo que salga, en el fondo está la corrupción en obras y cuando los puentes se caen, se quiere adornar la realidad sosteniendo que “no se caen sino se desploman”.

“La solidaridad de palabra no basta”, leí un mensaje, pero ¿qué más podemos hacer los pobres de este país, si también somos damnificados por el capitalismo neoliberal. ¡Qué impotencia!, ellos están a salvo, no les falta agua ni comida, ni techo. Las víctimas han perdido todo, pero no la esperanza de un mañana mejor y eso me devuelve la autoestima para continuar luchando “por un Perú nuevo en un mundo nuevo”, como señala el Amauta Mariátegui o como Vallejo, vate del dolor humano nos invita a la acción para derrotar a los Nueve Monstruos: “hay hermanos, muchísimo que hacer”.

Evangelina Chamorro fue arrastrada por un huayco que en Punta Hermosa, salió del fondo del lodo y su imagen fue publicada por todos los medios de comunicación y plasmada en plastilina por el artista colombiano Édgar Humberto Álvarez, que puede ser ubicado en la web: www.seloexplicoconplastilina.org